miércoles, 9 de julio de 2008

Cuento: Los Invencibles (¿Enero 2006?)

Estoy estudiando mucho. No tengo muchas ganas ni mucho tiempo de escribir. Ni siquiera releí el cuento este que ahora publico pero me acuerdo que me gustaba. Debo confesar que el género "cuento" no es de mis favoritos. Otro día expondré mis razones.



Los Invencibles


Para que Sábato reparta a todos los hinchas del fútbol argentino.

Los que habían presenciado el encuentro sabían que Los Invencibles habían derrotado por 3 a 2 al Korogwe Futbol Club en un reñido encuentro. Sin embargo, cuando por la noche el programa de resúmenes deportivos televisó el encuentro el resultado fue un rotundo 2 a 3.

La indignación no tardó en presentarse. Sobre todo porque el programa deportivo en cuestión no sólo no presentó la más mínima excusa sino que acusó a los jugadores de Los Invencibles de no aceptar su primer derrota en la historia. El “equipo de las estrellas”, como también se conocía a esta formación, no había perdido en sus veinte años de existencia un sólo partido. Si bien este resultado en particular no cambiaría el desarrollo del campeonato que encabezaban con suma tranquilidad, el hecho simbólico de que se reconozca que habían perdido un partido (que para colmo ellos sabían que no habían perdido) les producía un bajón anímico incuestionable.

En la reunión convocada con urgencia a altas horas de la madrugada por la comisión directiva del club se determinó por unanimidad la demanda judicial a la cadena televisiva. Las caras de perplejidad de los dirigentes fueron registradas por casi todos los medios de comunicación a los cuales, con razón de lo sucedido, se les prohibió la entrada. Por supuesto, que en la charla a puertas cerradas se discutió con extremo cuidado la situación. Una cosa era demandar a una cadena en particular, pero ponerse en contra de todos los medios de comunicación del país era una medida que podría provocar tener a todo la población en contra. Por esta razón, terminada la reunión se realizó una ronda de prensa que fue transmitada no sólo en directo por todos los medios nacionales sino también con la presencia de prestigiosas cadenas internacionales.

El tema se volvió discusión en todas partes. Los fanáticos del Korogwe organizaron un multitudinario festejo en el obelisco señalándose a sí mismos como el primer equipo que venció al dream team. Claro que en la barra brava no hubo la más mínima duda al respecto de lo sucedido, sin embargo, muchos de los presentes en el festejo que habían asistido presencialmente al encuentro estaban un tanto confundidos.

La prensa estuvo dividida. Por un lado, muchísimos medios se solidarizaron con sus compañeros y vieron el peligro evidente de afirmar que la cadena televisiva “La Verdad” hubiese mentido. Otros, un poco más inconscientes y teniendo en cuenta que en esos momentos “La Verdad” encabezaba todos los ratings nacionales aprovecharon la situación y unieron sus pequeñas fuerzas en contra de la importante transmisora.

En poco tiempo el tema se volvió cuestión de Estado. Las declaraciones del presidente, hincha fanático del equipo de las estrellas que había admirado la victoria desde su palco, habían sido certeras: “La victoria de Los Invencibles será sostenida si es necesario hasta por decreto”. Los opositores al gobierno no tardaron en tildar al presidente de tirano y dictador lo que produjo un escándalo de tal medida que la popularidad del presidente decreció en un contundente setenta por ciento en menos de 24 horas. Los partidos de izquierda por otra parte, aprovecharon la situación para hacer una dura crítica a la manipulación de la información por parte de la prensa.

Las posiciones de las vedettes fueron encontradas. Las de las divas de la televisión también; se dice que las primeras palabras de Mirtha Legrand al enterarse fueron Mierda, Carajo. La otra gran diva preguntó cuando era gol en el futbol.

Sin embargo, lo más interesante fue el proceso judicial. Algunos objetaron que era ridículo, que el juez no querría contradecir al presidente y que tendría miedo de ser destituido por lo que su resolución sería parcial y estaba determinada de ante mano. Otros prefirieron confiar en la justicia, o era lo único que les quedaba.

El Juez había sido sorteado. Todos estuvieron de acuerdo, sin embargo, en que sea él el encargado de llevar a cabo la investigación debido a que, según se había comprobado, había estado presente en el encuentro por haber estado encargado de la seguridad del mismo. A esto se le sumaba que el fútbol no era un deporte de su agrado y que su rectitud y espíritu de justicia le habían valido el puesto de juez-miembro del Tribunal Internacional de las Naciones Unidas

Para él que había presenciado el partido y que sabía que la victoria había sido efectivamente de Los Invencibles no le quedaba más que mandar a analizar la veracidad de la grabación en la que indefectiblemente se demostraría su in-autenticidad. Pero los resultados de todas las investigaciones, para su sorpresa, coincidieron en la legitimidad de la cinta.

Su incertidumbre fue manifiesta más aún después de haber citado a prestar declaraciones a más de quinientos testigos presenciales. “Se da el caso de que mis sentidos me dicen que indudablemente ganaron Los Invencibles (A); sin embargo tenemos una grabación indiscutible de ese mismo partido en el que también indudablemente queda demostrado que no ganaron Los Invencibles (no A).

¿Puedo poner en crisis mis sentidos directos de algo de lo que tengo certeza? Inevitablemente sí. Puedo llegar a pensar que me equivoqué, que sumé mal la cantidad de goles, al mismo tiempo que ví mal el resultado en el tablero, al mismo tiempo que setenta mil espectadores presenciales vieron lo mismo que yo, al mismo tiempo que no tengo la menor duda de que pasó lo que creo que pasó.

Pero, si acepto que puedo llegar a estar tan equivocado respecto a algo que ví presencialmente también puedo pensar que lo que veo en las cintas es igualmente equivocado. Entonces, no puedo negar mis sentidos en ninguno de los dos casos o puedo negarlos en ambos.

Al tener que llegar a una conclusión del tipo pasó esto o aquello no puedo negarme a confiar en mis sentidos aunque estén completamente enfrentados.

Ahora, si yo a pesar de mis dudas le doy ganado el juicio a quienes dicen que ganaron Los Invencibles me pongo en contra a millones y millones de espectadores que después de los análisis están seguros de que el video es verdadero. La otra opción sería dar por verdadero lo que pasa en las cintas y poner en contra a miles de espectadores directos entre los que me encuentro yo mismo.

¿Puedo dejar entonces la justicia en manos de la mayoría a pesar de estar convencido de que esa misma mayoría está equivocada? Maldigo la democracia.”

De esa conclusión nació la sentencia.

Más de quinientas personas fueron procesadas por falso testimonio.

El decreto nunca llegó.